
En una compleja visita, Godoy Cruz llegaba al estadio Ricardo Bochini para medirse frente a Independiente por la décimo primera fecha del Torneo Apertura.
Previo a la semana previa del debut por Copa Sudamericana y la seguidilla de partidos con poco descanso para el plantel, Esteban Solari tenía una prueba de fuego para mostrar un equipo aceitado y competitivo.
Con esta premisa lanzó al campo de juego a: Petroli; Rassmusen, Mendoza, Morán, Arce; Fernández, Leyes, Yañez, Ábrego, Pascual y Dupuy.
Mientras que por el lado del local, Vaccari paró un buen once que tenía el deber de sostenerse en lo más alto de su zona y ante su gente.
PRIMER TIEMPO
Desde que comenzó el partido Independiente le puso las cosas cuesta arriba a un Godoy Cruz sin alma, sin actitud, sin recursos y sin ideas, como nos tiene acostumbrados hace ya algunos partidos.
No hubo lugar a estudio ni intenciones. El local golpeó rápidamente en solo dos minutos de juego, mientras la visita observaba incrédula.
Más adelante, mientras el Rojo prolongaba su dominio mediante el movimiento de la pelota por todo el ancho de la cancha, Loyola puso el 2-0 para demoler al Tomba.
Godoy Cruz intentaba salir jugando y creando oportunidades a partir de la línea defensiva, sin embargo el mediocampo compuesto por Ábrego, Fernández, Leyes, Yañez y Pascual estuvo completamente apagado.
Cuando el equipo atacaba, los volantes no acompañaban las jugadas, errando pases y tomando malas decisiones. Mientras que, en los momentos en que debía retroceder lo hacían al trote y sin compromiso con el equipo, ni con la defensa, que tuvo que pagar muy caro esas arremetidas del local.
Luego, Arce en contra y Ávalos aumentaron la ventaja para bajar el telón de un primer tiempo para el olvido, con olor a un vestuario ardiente en el entretiempo.
SEGUNDO TIEMPO
Antes del complemento, Solari mandó a jugar a Vicente Poggi y Matías González en reemplazo de Luciano Pascual y Bastián Yañez, respectivamente.
Uno de los pocos futbolistas que intentó generarse ocasiones, bajando exageradamente y jugando lejos del área de Rodrigo Rey, fue Luca Martínez Dupuy, quien luchó frente a un difícil Kevin Lomónaco en la zaga local.
El ingreso de Vicente Poggi fue positivo, ya que el uruguayo puso paños fríos y le devolvió un poco de posesión a su equipo, obligando al Indio Fernández a entrar en juego (aunque sobrecargado de tareas) y a adelantar un poco a sus compañeros.
A los 28′ minutos, Agustín Auzmendi entró en lugar de Dupuy, quien había tenido mucho desgaste.
CONCLUSIÓN
De entrada, se pudieron observar las abismales diferencias, entre un equipo compacto y serio que salió a ganarlo desde el primer minuto, y otro que entró a ver que pasaba, sin ideas y a la espera de alguna jugada casual que lo pueda acercar al arco contrario.
Este era el partido para poner el pecho y poder trabajar con tranquilidad el resto del mes más esperado por gran parte de los hinchas bodegueros, sin embargo esto no será así y cualquier otra derrota que repita el rendimiento que Godoy Cruz tuvo hoy, pondrá en jaque al cuerpo técnico y a varios futbolistas que ya no tiene explicación su continuidad en este club.
Párrafo aparte para Franco Petroli, que de no ser por él, esta goleada pudo ser histórica. El arquero demuestra estar a un nivel alto, muy lejos de lo que sus compañeros pueden ofrecer y exhibiendo que para jugar al fútbol no hace falta ser un fenómeno, sino actitud, humildad y sobre todo RESPETO POR LOS COLORES.